agrodiariohuelva.es|Jueves, Marzo 23, 2017
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Manifiesto por la unidad de acción en la gestión del agua y los regadíos en Huelva 

millan314Juan Antonio Millán Jaldón || Presidente de Coprehu

El agua es un bien escaso, pero en Huelva disfrutamos de este recurso de forma suficiente para atraer inversiones productivas que generen empleo y fijar la población en las  zonas menos desarrollada. Para impulsar un desarrollo provincial sostenible y equilibrado se debe tener en cuenta que en la  provincia de Huelva existen dos amplias zonas diferentes y que se complementan en materia de disponer de reservas y usar del agua para riegos. Son comarcas con orografía y clima diferentes, pero en ambas existen climas que son excelentes para producciones hortofrutícolas de calidad, para lo que se  necesitan reservas de agua suficientes, redes de transportes y distribución con dotación suficiente hasta el lugar de consumo y precio justo.

Sin embargo, en cada comarca los proyectos de transformación en regadíos requieren aplicar para su desarrollo modelos de gestión diferentes. El Condado o Sur-Andévalo no es igual a las comarcas del Andévalo y Minero, y la Campiña o el Condado Norte; también debemos tratar de distinta forma al Condado Sur y a la Corona Norte Forestal que estando en la cuenca del Guadalquivir forman parte de Huelva. Pese a ello, a todas estas zonas debemos tratarlas con igualdad, equidad, justicia y aplicando principios de prioridad del interés general.

Por ello, para  las administraciones andaluza y española, el reparto de recursos de las reservas de agua  no debe responder a intereses políticos ni a privilegios de los privados, debe ser tratada con dosis de sensatez, equidad y solidaridad, pero buscando la eficiencia; principios estos que deben compartir  las comunidades de regantes, que han de defender  los intereses comunes y privados de sus socios, pero como corporaciones de derecho público que son, deben cuidar y aplicar la defensa del interés general tanto económico como social. Por esta circunstancia, estas comunidades son merecedoras del apoyo de todos los poderes públicos con competencia en agua y regadíos y los organismos de cuenca y todas las administraciones. Todas ellas, en estos delicados momentos y más que nunca, deben extremarse en apoyo de nuestras reivindicaciones, que son justas y necesarias para eliminar incertidumbres, consolidarlas de forma duradera y para seguir creando empleos en regadíos.

La provincia de Huelva tiene dos zonas diferentes pero que se necesitan y complementan, y que recaban solidaridad y responsabilidad.  En el norte la Sierra y el Andévalo, donde la pluviometría es elevada, entre 600 y 1.200 mm al año, solo superada por Grazalema, y donde se aprovechan las escorrentías y se reservan grandes volúmenes de agua en los embalses del Chanza, Andévalo, Olivargas, Piedras y Jarrama. Ahora se construye Alcolea y el Plan Hidrológico Nacional (PHN) incluye la promoción de Coronada y Pedro Arco, sin olvidar las presas de Aracena y Zufre que abastecen Sevilla.

A estas reservas se han de sumar el caudal de las extracciones en Bocachanza, que aprovecha el agua que llega de la portuguesa Alqueva, en la zona internacional del Guadiana. El mejor aprovechamiento en ambos márgenes requiere un buen diálogo hispano-luso, en desarrollo de los acuerdos de Albufeira, que nos permita aumentar las reservas de agua para todos los consumos de la provincia, aprovechando mejor los excedentes que alivia y el caudal ecológico de la presa de Alqueva, la mayor de Europa. Para avanzar en ello debemos seguir trabajando de forma responsable, unida y dialogante todas las comunidades de regantes de Huelva, como lo venimos haciendo desde 1984, primero con COPREHU y desde 2005  COREHU.

En 1983, Cartaya y Lepe se convierten en la cuna de un movimiento de agricultores y ayuntamientos por la gestión de agua superficial “a precario” para regadíos, cuyos primeros avances fueron, en 1985, la Zona Regable del Chanza y Valdemaría; en 1987, COPREHU; en 1989 y años posteriores, Sur Andévalo, Onuba, Canal del Piedras, Andévalo Guadiana, Andévalo, Pedro Arco, El Almendro, consolidados estos últimos por la declaración de interés general de la comunidad autónoma andaluza de los regadíos del Andévalo Occidental Fronterizo. Años antes, el Condado había comenzado a regar con mucha pujanza, siendo los pioneros de la fresa utilizando agua de pozos del Acuífero 27, que en 1986 se refuerza con el riego superficial de Valdemaría en Palos y Moguer, que se amplía por El Fresno.

No es bueno para el prestigio y crecimiento de la provincia generar alarmas injustificadas y falta de fundamento sobre la falta de agua, ya que el crecimiento  de los regadíos en Huelva siempre ha sido equilibrado con el incremento de las reservas de agua. Para crecer ordenadamente se han aprovechado las autorizaciones de agua “a precario”, y es lógico que tanto agricultores como sus comunidades exijan que se conviertan en concesiones definitivas YA con 6000 m3/ha/año, y se debe comenzar por “dar prioridad a consolidar con concesiones definitivas a los regadíos actuales y en ello coincidimos todos, ya que es un derecho adquirido legítimamente por el que ya riega en cualquier Zona de Riego provincial”.

En lo que aún NO existe consenso, y siempre que lo tocamos en COREHU se pierde la unidad de acción, es en cómo crecen los regadíos y cómo se distribuyen las reservas de agua excedentes y ello corresponde al planeamiento hidrológico, y es esto lo que se debe debatir, ya que ninguna comunidad de regantes puede imponer sus criterios  ni “por antigüedad o poderío”. En materia de agua no hay más derechos adquiridos que los que derivan del interés general de los regadíos. La única prioridad es la que contempla la Ley de Aguas: primero, el consumo para usos urbano e industrial; después, el agrícola, turístico e hidroeléctrico, en este orden y aplicando para precios el coeficiente 1:3:3.

Entre los regantes, la prioridad la da su declaración de interés general, da igual que sea de la nación o la comunidad autónoma. Sin embargo, solo el disponer de estructuras de distribución de uso común que han sido  pagadas con dinero público no da prioridad ante otros demandantes con proyectos reales de transformación  para consumir el agua, pagarla, regar, crear riqueza y empleo. La realidad mediante colaboración publica-privada debe cumplir todos esos requisitos.

En estos momentos en que el sector hortofrutícola, junto con el turismo y la industria, son motores de la economía provincial, hay que garantizarles el agua que requieran para usos eficientes, de acuerdo con la Directiva Marco de la UE. Para regadíos hay que evitar el uso del agua para especular con el valor de la tierra que dispone del derecho de agua y con infraestructuras ejecutadas con dinero público pendiente de pagar -porque recordemos que las obras financiadas o cofinanciadas con dinero público se amortizan con el pago del agua, y quien no consume agua no contribuye a devolver la financiación, recayendo esta responsabilidad y este gasto en los verdaderos regantes-.

Por ello deben practicarse sistemas de distribución basados en el riego a la demanda, en el que se prioricen aquellos proyectos de inversión para puesta en riego de productos de calidad demandados en los mercados internacionales, y que alcance el índice de producción en el plazo comprometido al otorgar el agua; además, deben potenciarse y apoyarse los proyectos generadores de empleo y que usen el agua con eficiencia.  Pero es la Junta de Andalucía quien tiene las competencias en la gestión del agua en la Demarcación Tinto-Odiel-Piedras, y a quien corresponde determinar qué zonas se deben regar declarándolas de interés de la comunidad, a lo que posteriormente se podrá sumar la declaración de interés nacional para proyectos a cofinanciar por el Estado, que requieren acuerdo interadministrativos que las comunidades de regantes debemos propiciar desde la Unidad de Acción.

Estamos, pues, en un momento decisivo en el que la Junta de Andalucía y los organismos de cuenca han iniciado la revisión para la Etapa 2016-2021 de los planes hidrológicos, que debemos aprovechar para corregir errores y no introducir otros nuevos:

1.- Se deben calcular bien las reservas reales disponibles, las aportaciones y la regulación anual de agua para cada presa. Se deben sumar las reservas de aguas superficiales del Sistema Chanza-Piedras-Andévalo y otras, y las subterráneas de los acuíferos 25, 26 y 27. Para el horizonte 2027 también deben tenerse en cuenta la presa de Alcolea, en construcción, y la ampliación de Bocachanza y el recrecimiento de la presa del Andévalo y las obras aprobadas en el Plan Hidrológico Nacional.

2.– Teniendo en cuenta las previsiones de crecimiento y desarrollo reales, deben calcularse bien los consumos reales y previstos para cada uso: urbanos, agrícolas, industriales, turísticos e hidroeléctricos, tanto los actuales como su proyección para el 2027.

3.-  Se debe aprovechar la revisión 2015 de la Planificación Hidrológica Tinto-Odiel-Piedras y la parte española del Guadiana Internacional y Chanza, para corregir errores el Sistema de UDA, la asignaciones y las superficies a regar en cada una de las zonas y comarcas, sin olvidar que en el horizonte 2027 los regadíos de Huelva deben alcanzar las 61.000 hectáreas consensuadas en 2005. Es un derecho razonable si compramos con los volúmenes en otras provincias andaluzas, al que no debemos renunciar porque se dispone de agua con dotación suficiente.

4.- La dotación media de agua debe ser 6.000 m3/ha/año, otorgadas a las comunidades de regantes que, a su vez, asignarán a los regantes en función de los cultivos, y solo a los que realmente rieguen, paguen el agua y los gastos de gestión, administración y mantenimiento de los sistemas comunes de riego. Para evitar la especulación con el derecho de agua se aplicara la Ley de Aguas, que estipula que tanto a quien no riegue 3 años consecutivos o 5 alternos de 10,  se le retirará el derecho de agua por la comunidad que podrá reasignarlo a otro demandante de agua. La concesión solo se otorgará cuando se hayan cumplido las condiciones para la puesta en riego con el índice de cultivo que se establezca.

5.- Se deben otorgar YA, de una vez y sin más demora, las concesiones definitivas de agua para riego, acelerando el procedimiento del que debe informarse a cada comunidad de regantes y también dándole audiencia a los regantes afectados, que tendrán derecho a alegar y recurrir de acuerdo con el procedimiento administrativo común. La Junta no debe actuar unilateralmente en los expedientes para convertir en concesiones las autorizaciones de riego a precario y tampoco establecer el agua para las concesiones definitivas aplicando los volúmenes de consumos autorizados a precarios en las campañas anteriores; ello genera errores ya que la concesión es el resultado de multiplicar superficie por dotación media.

6.- Las administraciones facilitarán la gestión en las explotaciones con cultivos intensivos, y se debe consensuar con los expertos del sector el diseñar una hoja de ruta sobre los procedimientos a seguir, facilitando la transparencia para que quien quiera regar legalmente sepa en cada caso el camino a seguir, para tramitar la concesión de agua, el cambio de cultivo y la licencia municipal de establecimiento que de acuerdo con la LOUA autorice legalmente a contratar servicios eléctricos, gas, telefonía, agua, cercar la finca y acondicionarla, instalar invernaderos, etc.

(Según el autor de este artículo, esta propuesta para dialogar por la Unidad de Acción cuenta inicialmente con el apoyo de los siguientes colectivos: Comunidad de Regantes Andévalo Fronterizo, CR Andévalo Minero; CR Andévalo Pedro Arco, CR El Fresno y Comisión Promotora de la Comunidad General de Regantes de Alcolea (Regadíos Campiña-AndévaloSur-Condado Norte-Sur, Corona Norte Forestal) y otras que han comenzado a estudiarla y que manifiestan que se muestran partidarios de gestionar desde la Unidad de Acción).

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