agrodiariohuelva.es|Jueves, Marzo 23, 2017
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Agricultura y Medio Ambiente en Doñana 

m_11FelipeFelipe Fuentelsaz || Coordinador del Proyecto Doñana WWF

El Espacio Natural Doñana es uno de los humedales más importantes de Europa, situado estratégicamente en la ruta migratoria Europa-África. Esto permite que miles de aves que se crían en países del norte de Europa pasen el invierno y la primavera en Doñana y que ésta se convierta en Patrimonio de la Humanidad y una de las Reservas de la Biosfera más espectaculares.

La singularidad de Doñana y su riqueza biológica hizo que en la década de los 60 surgieran movimientos internacionales que pedían su protección para frenar la transformación de las marismas, naciendo el Fondo Mundial de la Naturaleza (WWF), que entre sus primeras actuaciones destacó la compra de fincas de marismas en Doñana para evitar su desecación y asegurar su conservación como humedal natural.

En el área de influencia del Espacio Natural Doñana, una de las actividades socioeconómicas más importantes es, sin lugar a dudas, la agricultura. La zona combina cultivos tradicionales, como el olivar o el viñedo de secano, con otros más recientes, como el arroz, los cítricos y frutales o los cultivos bajo plástico.

Los cultivos tradicionales de secano están adaptados a los recursos naturales existentes, como el viñedo, uno de los pocos sistemas que no compite por el agua necesaria para el mantenimiento de ríos, arroyos y marismas, y que se convierte en un verdadero aliado de la naturaleza en la zona, manteniendo un importante valor ambiental, cultural y social. Sin embargo, son éstos, los cultivos tradicionales, los que poco a poco van desapareciendo, por una injusta aplicación de los fondos de la Política Agraria Comunitaria y de un mercado cada vez más complicado que hace peligrar su existencia.

Por otro lado, el auge de la agricultura intensiva depende de recursos naturales escasos en el territorio, como el agua. Su crecimiento descontrolado en los últimos años, principalmente de cultivos bajo plásticos, incluyendo la ocupación de suelos forestales o el uso descontrolado de los recursos hídricos, compromete el mantenimiento de la biodiversidad en Doñana e incluso la propia agricultura local, al arriesgar  el buen estado de los recursos naturales de los que depende dicha actividad.

Anualmente, organizaciones como WWF denuncian nuevos crecimientos ilegales en la zona (balsas, pozos, fincas que pasan de secano a regadío), que hacen aumentar el problema del acuífero de Doñana, provocando además situaciones de competencia desleal entre agricultores legales y aquellos que están infringiendo la legislación ambiental y que no pagan por suelos de regadío,ni por el agua consumida.

Doñana, al igual que otros muchos espacios naturales protegidos, necesita actividades económicas que mantengan a la población en el medio rural, pero que convivan y respeten los recursos naturales existentes. Un modelo que aúna responsabilidad empresarial y respeto al medio ambiente. Ha llegado la hora de cambiar; es necesario llegar a un compromiso entre conservación y economía, acercarse a un verdadero desarrollo sostenible. Teniendo en cuenta la historia de Doñana, este es el lugar donde agricultura y conservación pueden y deben ir de la mano.

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