agrodiariohuelva.es|Jueves, Marzo 30, 2017
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Sale al mercado un drone para combatir plagas y ahuyentar aves sin dañar al medio ambiente 

Francisco Morente es el padre del drone que se adapta para colaborar con los productores.

Francisco Morente es el padre del drone que se adapta para colaborar con los productores.

Una de las ofertas de alta tecnología que ha estado presente en la Feria Agrícola de Lepe, Agrocosta 2014, ha llegado de la mano de la empresa gallega Fobos Solutions, que ha dado a conocer un drone, vehículo aéreo no tripulado, multiusos adaptado para resolver los problemas de los productores agrícolas, ganaderos y pesqueros.

El inventor es Francisco Juan Morente que se declara como aficionado al campo y observador de la naturaleza. La idea que le llevó a diseñar este sistema fue buscar una solución a las pérdidas que causan las aves en los cultivos o en las zonas de cría acuícola, y al mismo tiempo, como amante de la naturaleza, “quería que fuera respetuoso con el medio ambiente, que no causara ningún daño”.

El drone, que todavía no tiene nombre, utiliza tecnología militar y llega avalado por la Agencia Estatal Consejo Superior de Investigaciones Científicas (Csic), pues en buena parte se ha engendrado en el seno de la Estación Biológica de Doñana, cuyos científicos acogieron con interés la idea del inventor. De hecho el inventor comparte patente con este organismo, el Csic. Su utilidad va desde ahuyentar aves y pequeños mamíferos hasta a fumigar plantaciones o, incluso, a hacer de vigilante nocturno para evitar robos en zonas agrícolas.

El prototipo se ha fraguando, básicamente, a base de muchas horas de observación en la naturaleza tanto del comportamiento de las aves como de insectos o pequeños mamíferos. El sistema técnico es el mismo en todos los casos, la diferencia está en la “camisa”, dice el inventor, en la apariencia del drone, que cambia dependiendo de la fauna a la que se tiene que enfrentar o entre la que se tiene que camuflar. El objetivo es desplazar a las bandadas de aves hacia espacios donde no sean perjudiciales o reducir su población frenando su capacidad de reproducción.

El drone utiliza efectos sonoros, visuales y olfativos, es decir que la sola presencia del drone-pájaro impacta en la fauna mediante la emisión de ruidos que alejan a los animales y expulsando feromonas. El drone adquiere la apariencia externa de una rapaz, una gaviota u otra ave de menor tamaño, ajustandose a la demanda o problema del cliente.

Su fabricación es muy reciente pues los primeros ejemplares salieron al mercado hace tres meses y todavía se está trabajando en el proceso. El objetivo es que antes de finales de año se llegue a los dos sistemas de producción a la semana, según fuentes de la empresa Fobos Solutions.

El cliente no adquiere el aparato sino que lo alquila. El propio inventor es el que analiza las condiciones del terreno sobre el que se debe actuar y diseña un plan. Afirma que “los efectos no son inmediatos sino que hay que esperar entre 3 y 5 días para empezar a apreciarlos y se hacen evidentes a los 20 días. En la naturaleza nada es de un día para otro”. La medida es efectiva con el tiempo y se garantizan máximos resultados a los dos años, “dependiendo de la dimensión del problema”, explica Francisco Morente.

Uno de los aspectos que más ha preocupado a Morente durante la creación del prototipo es que debía ser “muy respetuoso con el medio ambiente”, es una de las razones que le llevaron a la Estación Biológica de Doñana, donde colaboraron para que el prototipo pudiera actuar sin perjudicar la fauna. “Ha sido fundamental la aportación del biólogo Jordi Figuerola”, reconoce el inventor.

En el origen de este prototipo están los programas de naturaleza del fallecido Félix Rodríguez de la Fuente, “he visto los vídeos cientos de veces”, confiesa el inventor. Francisco Morente tiene especial debilidad por el azor, ave rapaz sobre la que se podría pasar horas hablando sin descanso. El azor, de alguna forma, ha sido la guía de este proyecto pionero que se ha materializado en realidad.

El drone ha sido probado con buenos resultados en las marismas del Guadalquivir, en la parte gadinata, y en varias zonas del Levante español. Los primeros contratos “ya han empezado a llegar”, dice satisfecho el inventor.

 

 

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