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La montanera 2014 

José De Mier

José De Mier || Veterinario

Voy a empezar por definir lo que es la montanera. Para mí es el espacio de tiempo comprendido entre octubre y marzo, en el que los árboles de la especie quercus (quejigos, encinas y alcornoques, fundamentalmente en nuestra zona) dan sus frutos, la bellota y además, aunque cada vez en menor medida (al ser otoño e invierno) por las precipitaciones, coincide con presencia vegetal en el suelo, que junto a las bellotas, constituyen una dieta excepcional (hidratos de carbono, minerales y grasas de la bellota, proteínas y minerales de la hierba y demás productos de pradera) para el cerdo ibérico en nuestras dehesas.

Otra cosa que vamos a definir es al cerdo ibérico y en esto sí que voy a dar una opinión muy, muy personal, ya que hay muchas teorías. Para mi el cerdo debe ser ibérico puro ó 100% ibérico, como quieren que lo llamemos ahora. Prefiero las estirpes retintas a las negras, insisto en que es una opinión muy personal. Considero que deben tener edad suficiente antes de entrar en montanera, mínimo 14 meses, así como un peso, también antes de entrar, de entre 9 y 10 @ (entre 103 y 115 kg.). Además, considero importante que el animal conozca la finca donde va a estar, es decir, que haya estado suelto desde marrano (pequeño), que tenga conocimiento del medio, recorriendo como óptimo la finca en la que va a estar, o en todo caso, en una finca quebrada, donde el cerdo desde pequeño haya tenido que ejercitarse y ‘buscarse la vida’. Como conclusión: raza, edad, peso y manejo, dejando sólo en el aire el factor de la alimentación final (ya que de la alimentación previa, que también es importante, hablaremos en otro capítulo) que dependerá de las bellotas y del clima que tengamos ese año.

Una vez tenemos el cerdo, debemos prepararlo para la montanera, esto es, debemos desparasitarlo antes de empezar la montanera. En este sentido, prefiero la ivermectina para los cerdos de peso (1 cm por cada 33 kg.) y evidentemente pinchada subcutánea (debajo del pellejo) ya que previamente y siendo los cerdos  marranos, los hemos desparasitado con levamisol (1 cm por cada 10Kg.)  De esta forma, a lo largo de la vida del cerdo, utilizamos dos tipos de desparasitador, que hacen esta labor más completa. Tras desparasitarlos, dejamos transcurrir una semana  como mínimo para vacunarlos. Yo personalmente apuesto por intramuscular contra Erysopelothrix rhusiopathiae (el mal rojo, los dos serotipos, importante lo de los dos serotipos), Aujexky, que lo hacemos coincidir en nuestro programa de vacunación trimestral, además de la inmunización activa frente a procesos respiratorios (tres pinchazos intramusculares). Finalmente y transcurrido otra semana, anillamos los animales que sea necesario y volvemos a vacunar de  Erysopelothrix rhusiopathiae (el mal rojo, los dos serotipos, importante lo de los dos serotipos) en las zonas en las que el mal rojo pega más fuerte, que las hay.

De esta forma, con los cerdos preparados y escogidos,  los que nos dedicamos a este sector, nos las prometíamos muy felices este año, cuando a primeros de septiembre se nos obsequió con 110,5 litros de agua de lluvia, porque aunque bellota en el árbol no había mucha, con la hierba y la poca bellota, tendríamos bastante para engordar a nuestros cerdos. Sin embargo no fue así. A estas primeras aguas le siguió un fuerte y pegajoso calor que hizo que la bellota se cayera al suelo muy verde y todavía sin madurar, una bellota que por lo tanto tiene mucho contenido en agua y poco hidrato de carbono y grasa, por lo que los cerdos no ponen mucho peso y los que vienen de cebaderos o son todavía muy jóvenes, incluso pierden el peso que traen.

Por otro lado y no pareciendo suficiente, a estos calores le siguieron fuertes precipitaciones de 127,5 y 336,5 en los meses de octubre y noviembre que provocaron que la bellota que había en el suelo se pudriera y la que estaba en el árbol, se agarrara aun más, por lo que hemos tenido durante el mes de diciembre a los animalitos peleándose con la bellota podrida del suelo, perdiendo peso y mirando con pena hacia el árbol, esperando que se cayera la bellota que aún estaba allí.

Finalmente a lo largo del mes de diciembre, hemos tenido poca agua y frío, lo que ha provocado que en algunos sitios se hayan producido casos fuertes de mal rojo, mermando aún más la cabaña de cerdos ibéricos, ya de por sí muy diezmada por los efectos de la crisis.

Con esto sólo podemos concluir que la montanera de este año ha sido de las peores que se recuerdan. En sitios castizos de bellota de nuestra provincia como Aroche, Cortegana o Cumbres Mayores ha habido poca bellota, por lo que se ha tenido que reducir el número de cerdos por hectáreas, en los casos de animales alimentados de bellota.

Esta escasez no ha afectado solamente a nuestra provincia, ya que en zonas como el Sur de Badajoz, la Sierra Norte de Sevilla, la Serranía de Ronda, los Pueblos Blancos de Cádiz o la zona de Los Pedroches de Córdoba, tampoco han tenido gran cantidad de bellota y han sufrido las mismas circunstancias que nosotros.

Curiosamente ha sido el Andévalo de Huelva y la parte baja de la Sierra Norte de Sevilla, las zonas donde más bellota se ha visto y donde los cerdos han podido disfrutar de ellas algo más de tiempo.

Todas estas circunstancias han provocado que los cerdos que realmente se han alimentado de bellotas, hayan llegado al matadero con el peso justo, incluso faltitos de peso, obligando a otra descalificación de cerdos en matadero, que ha convertido, en mi opinión, a 2014 en la peor montanera que he vivido en los últimos 20 años que llevo trabajando.

Sólo nos cabe esperar por tanto, que una vez ya concluida ésta, la montanera del año que viene sea mucho mejor, porque peor, no creo que pueda ser.

 

 

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