agrodiariohuelva.es|Viernes, Julio 28, 2017
banner

La anguila en Huelva, pasado, presente y futuro 

ADH_JPrenda

José Prenda || Grupo de investigación Biología de las Aguas Epicontinentales de la Universidad de Huelva

La anguila es un pez ancestral, enigmático y muy misterioso, con aspecto de serpiente. Las anguilas son muy diversas, hay al menos 15 especies diferentes distribuidas por gran parte de los mares y océanos del planeta. Entre todas ellas se encuentra la anguila europea (Anguilla anguilla), la que habita (o habitaba) gran parte de nuestro continente, desde Canarias a Islandia, desde Lisboa a San Petersburgo. Este pez presenta un ciclo de vida muy peculiar y complejo en el que, en principio, se alternan dos fases: una transcurre en los continentes, que es la que nos es más familiar, y la otra, en los mares. Por los ríos era capaz de ascender hasta los macizos montañosos más altos. En el océano puede llegar a completar más de 14.000 km en migraciones, entre las aguas profundas y estables del misterioso mar de los Sargazos, al norte del Caribe, cerca de las costas de Florida, donde se reproducen, donde nacen las larvas, hasta las costas europeas y, una vez crecido y madurado en ríos, lagos y albuferas europeas, vuelta al mismo mar caribeño. Este viaje de retorno se inicia en otoño cuando a la anguila adulta le apremia la necesidad irreprimible de reproducirse.

Adrián Ramos, Grupo de Investigación Biología de las Aguas Epicontinentales de la Universidad de Huelva.

Adrián Ramos, Grupo de Investigación Biología de las Aguas Epicontinentales de la Universidad de Huelva.

Entonces, abandona los ríos europeos y nadando durante meses sin alimentarse, alcanza el lugar donde nació en el atlántico tropical para desovar a más de 1000 m de profundidad. Al poco, las larvas, planas, transparentes, sin parecido alguno con el pez que llegarán a ser, emergen para realizar un viaje de ida, con el apoyo de las corrientes oceánicas del golfo, que durará aproximadamente tres años. Una vez alcanzada la plataforma continental, las larvas leptocéfalas, como se las conoce científicamente, sufren una metamorfosis que las transforma en angulas, el afamado manjar de inalcanzable precio. Las angulas convertidas en angulones, aún pequeñas anguilas, pero pigmentadas y más robustas, comienzan a colonizar las aguas dulces que bajan por los ríos. En ellos se completa el desarrollo y crecimiento de la anguila. Primero amarilla que puede continuar migrando aguas arriba, si no se lo impide cualquier represa, embalse u otro obstáculo, que es lo que suele ocurrir. Luego plateada, mucho más próxima a la madurez reproductiva, quizás 20 años después de su nacimiento, que inexorablemente emprenderá “el gran retorno” aguas abajo por el río hasta el mar, hasta los Sargazos, como viene haciendo desde hace 140 millones de años. El enorme ciclo biológico, fascinante, todavía un arcano de la ciencia que le da la vuelta al universo, de un pez que maravilló a Aristóteles.

La distribución histórica pero muy reciente de la anguila europea abarcaba de Noruega y las costas del Báltico, a Marruecos, pasando por Islandia, el Mediterráneo y el Mar Negro. Esta distribución tan amplia, casi ubicua en cuanto a Europa y el Atlántico norte se refiere, le confiere una dimensión muy global, por la que puede la anguila ser considerada un bioindicador de las condiciones generales de este planeta maltrecho, útil para rastrear los preocupantes cambios que acontecen en el clima. Además, aunque nos pueda sorprender, la anguila posee gran importancia económica por ser un pez muy apreciado en el centro y norte de Europa y en algunas áreas del sur, como Portugal, donde se llega a pagar el kg a más de 20€. La anguila europea genera (bueno generaba) un volumen de negocio equiparable al de la industria automovilística. Hoy día, su pesca está prohibida, aunque se sigue practicando de forma furtiva, esquilmando sin pudor aún más sus raquíticas poblaciones locales. Qué más da que se extingan. Mientras se pague a 20€ el kg.

La situación de la anguila europea en Huelva es, como en todos sitos, muy delicada, preocupante en extremo. En el conjunto de su área de distribución ha sufrido un descenso del 95% en los últimos 20 años, lo que la está poniendo al borde de la extinción, siendo muy rara o habiendo desaparecido ya de numerosas localidades. En la actualidad, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), esta especie está catalogada como “críticamente amenazada”. Junto con la influencia de la sobrepesca, existe una pléyade de factores causantes del declive de la especie cuyas consecuencias específicas no están bien delimitadas, mucho menos las sinergias que se derivan de su acción conjunta. Barreras que frenan la migración en ríos, la contaminación de las aguas, la llegada de agentes patógenos foráneos que parece que se ceban sobre esta especie vulnerable, etc. Sin embargo, sería el cambio climático, sin desdeñar nada de lo anterior, el que probablemente esté afectando en mayor medida a su estatus. La profunda alteración de las corrientes oceánicas en el Atlántico norte, como ya divulgó la Agencia Americana de los Océanos y la Atmósfera (NOAA) en 2008, podría estar comprometiendo el éxito de las fabulosas migraciones que ha de acometer esta especie.

La anguila originalmente ocupaba toda la provincia de Huelva, excepto las zonas mineras contaminadas. Hoy solo es posible encontrarla en los tramos más bajos de los ríos, siempre por debajo de las primeras presas, y en las marismas que jalonan su litoral. Pascual Madoz en el siglo XIX citaba a la especie en el término municipal de Almonte, por un aparente interés gastronómico. Más recientemente, en el siglo XX, el insigne ictiólogo D. Luís Lozano Rey (1956) refería en sus viajes la abundancia de anguilas en las aguas que bañan Isla Cristina y Ayamonte. En el Atlas y Libro Rojo de los Peces Continentales, obra editada por Ignacio Doadrio a principios de este siglo, la anguila es muy poco citada en Huelva, pero porque fue muy escasa la información que se remitió al investigador madrileño sobre la anguila en esta provincia. Sin embargo, es conocido que en esteros dedicados a la pesca en las marismas de Ayamonte e Isla Cristina, antes de la década de los 90 del pasado siglo, se llegaban a pescar entre 3000 y 4000 kg por hectárea y año, cuando hoy en día esas cifras no superan en el mejor de los casos los 250 kg.

Para determinar científicamente, de una manera objetiva, el estatus de la anguila en Huelva y cubrir las lagunas de conocimiento sobre esta especie en este territorio, el grupo de investigación “Biología de las Aguas Epicontinentales”, de la Universidad de Huelva, en colaboración con la “Agencia Andaluza de Medioambiente y Agua”, de la Consejería de Medioambiente y Ordenación del Territorio de la Junta de Andalucía ha realizado un estudio de campo extensivo en todas las áreas de la provincia susceptibles de tener anguila. Los resultados confirman el peor de los augurios. La anguila es muy escasa en la provincia de Huelva, estando prácticamente ausente de algunas áreas a priori consideradas muy favorables para ella, como es el Bajo Guadiana. En total se muestrearon 31 localidades, se emplearon 372 nasas durante 16 noches y con todo ello se capturaron apenas 140 anguilas, menos de 9 kgs. Tan lejos de las referencias de los pesqueros de Ayamonte e Isla Cristina hace menos de 30 años, más aún de las observaciones de Lozano Rey hace 60 ¿Cuánto de lejos quedarán estos magros registros de los que se consigan dentro de tres o cuatro lustros?

 

 

Facebooktwittergoogle_pluslinkedinmail