agrodiariohuelva.es|Lunes, Mayo 29, 2017
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La Junta de Andalucía destaca el papel de la vid para generar riqueza en la comarca de Doñana 

cooperativa almonte

La alcaldesa de Almonte, Rocío Espinosa, y el delegado de Agricultura, Pedro Pascual Hernández, junto a representantes políticos del PSOE y los miembros de la cooperativa almonteña al término de la visita realizada a sus instalaciones.

El delegado territorial de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Pedro Pascual Hernández, ha ensalzado el papel de la vid y el olivo no sólo como generadores de riqueza en Almonte y el conjunto del Condado de Huelva, sino también como garantes de la biodiversidad de Doñana. Así lo ha puesto de relieve durante su visita, junto a la alcaldesa de la localidad, Rocío Espinosa, a la cooperativa Agroalimentaria Virgen del Rocío, una entidad que, según ha valorado, “ha sabido reinventarse para superar un contexto de serias dificultades y no dejar de sembrar esa sostenibilidad y, por tanto, ese futuro que manan de la pervivencia de los cultivos tradicionales de secano”.

Pedro Pascual Hernández, en su recorrido por “una de las instalaciones más modernas y tecnificadas” de la geografía onubense en el que ha estado acompañado también por la diputada nacional Josefa González Bayo y el senador Amaro Huelva, ha aplaudido la vocación innovadora y la apuesta por la concentración de la oferta de la entidad como un puente directo hacia la rentabilidad. No en vano, Agroalimentaria Virgen del Rocío trabaja, con la participación de investigadores de la Universidad de Huelva (UHU), la Fundación Caja Rural del Sur y Driscoll’s, en el desarrollo de un novedoso vino y un espumoso de fresa que vendrán a escenificar en unos caldos de excelencia la “comunión perfecta” entre lo tradicional y la nueva agricultura.

El presidente de la cooperativa charla con el delegado Pedro Pascual Hernández.

El presidente de la cooperativa charla con el delegado Pedro Pascual Hernández.

Este nuevo hito se suma al proceso de modernización iniciado hace unos años por la entidad que preside Antonio Ramos y que nacía en 2000 a raíz de la fusión de las cooperativas Nuestra Señora del Rocío (1957), Blanca Paloma (1961) y San Isidro Labrador (1971). Fruto de ello es la incorporación de depósitos de acero inoxidable y nuevas líneas de envasado, así como el diseño de nuevos formatos de productos. El resultado, desde la óptica del delegado territorial, es la producción de unos vinos y un aceite de oliva de la máxima calidad que salen al mercado, además, “con el sello inconfundible de un paraíso natural al que protegen como es Doñana”. Agroalimentaria Virgen del Rocío es, en definitiva, “un actor trascendental para Almonte y su entorno”, en la medida en que “su mimo a la vid y al olivo nos acerca a la meta irrenunciable de un desarrollo económico compatible con la preservación del paisaje”, ha apostillado.

Vinos ecológicos

Agroalimentaria Virgen del Rocío aglutina a 250 socios y unas superficies de 300 hectáreas de viñedo, amparadas en su totalidad por el paraguas de la Denominación de Origen Condado de Huelva, y otras 3.000 de olivar. Produce al año en torno a 2,5 millones de kilos de uva (en su mayoría, de la variedad zalema), de los que se extraen hasta 2,1 millones de litros de vino; y unos 2,5 millones de kilos de aceituna, de los que dos millones se destinan a aceituna de mesa y el resto a la producción de aceite de oliva virgen extra. Estas cifras se traducen, en términos económicos, en una facturación anual de alrededor de 4,5 millones de euros y un volumen de empleo cifrado en unos 25.000 jornales.

La cooperativa almonteña está certificada, además, para la elaboración de vinos ecológicos. En este sentido, destaca dentro de su catálogo el tinto joven ecológico comercializado bajo la marca Matalagrana, sin olvidar otros como el primer espumoso andaluz Raigal, que comparte denominación con el Raigal joven afrutado, o los vinos Tejares. La aceituna de mesa, por su parte, va dirigida en su totalidad a la industria de la aceituna verde, mientras que todo el aceite de oliva virgen extra es envasado en sus instalaciones y lanzado al mercado bajo el nombre Blanca Paloma.

Todo este “tesón”, desde la perspectiva del delegado territorial de Agricultura, Pesca y Desarrollo Rural, Pedro Pascual Hernández, ha de suponer un acicate para el necesario relevo generacional en el campo y, con ello, para la llegada de nuevas ideas que permitan dar nuevos pasos hacia la competitividad y hacia una mayor penetración en los mercados, tanto nacionales como internacionales, de unos caldos y un oro líquido que parten con la ventaja diferenciadora que les otorga el hecho de brotar del corazón de Doñana. “Mimbres, desde luego, hay para conseguirlo”, ha sentenciado el responsable autonómico del ramo en Huelva.

 

 

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