agrodiariohuelva.es|Jueves, Julio 27, 2017
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Enólogo del Ifapa asegura que el futuro de la viticultura del Condado se debe sustentar en la producción ecológica y en la uva de mesa 

trigueros

El técnico especialista en viticultura y enología del Centro ‘Rancho de la Merced’, del IFAPA, Miguel Lara Benítez, junto a Francisco Domínguez, asesor técnico de la Oficina Comarcal Agraria de Trigueros.

La viticultura es una alternativa agrícola de futuro, pero lo será si se sostiene en una producción ecológica y en el cultivo de uva de mesa. Este ha sido el mensaje que ha transmitido Miguel Lara Benítez a los asistentes a la XXI Jornada Agrícola de Trigueros, que se ha desarrollado hoy en las instalaciones del Centro Cívico ‘Convento del Carmen’ de la localidad.

El especialista en viticultura y enología del Centro del IFAPA ‘Rancho de la Merced’ de Cádiz inició su intervención reconociendo que lamentablemente las viñas están desapareciendo de las tierras del Condado onubense. Y para ratificar esta afirmación comentó que en el término municipal de Trigueros se contabilizaban unas 1.200 hectáreas de viñedos en 1815. Esta superficie, que quedó prácticamente arrasada en 1900 tras la entrada en España de la enfermedad de la filoxera, se redujo a 82 hectáreas en 1990 y pasó a 52 en 1995. En la actualidad, apuntó, en Trigueros se cultivan tan solo 8 hectáreas.

Tras este demoledor dato, Miguel Lara Benítez recalcó que es posible y necesario “rescatar al viticultor del Condado onubense porque el viñedo tiene un potencial muy grande, tanto en la parcela de vinificación o elaboración del vino como en la producción de uva de mesa, e incluso a nivel medioambiental, porque las plantas de las vides absorben anhídrido carbónico y expulsan oxígeno”.

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Asistentes a las ponencias desarrolladas durante la Jornada Agrícola de Trigueros.

De la amplia gama de vinos que se elaboran en el Condado de Huelva, el experto enólogo reconoció que los cavas y los espumosos, sobre todo el rosado, son los que tienen más posibilidades de éxito comercial en estos momentos. En este sentido, remarcó que el sector vitivinícola tiene que abandonar la producción intensiva industrial, que da cantidad pero no calidad, y pasar a una producción integrada, basada en controles biológicos.

No obstante, Miguel Lara recalcó que “para obtener la calidad absoluta, tenemos que ir a la producción ecológica, porque con el vino que se obtiene de una viticultura ecológica, las ventas están aseguradas. Ahí es donde tenemos que llegar”. Para lograr este objetivo, añadió, es imprescindible contar con plantas resistentes que puedan combatir y resistir todo tipo de plagas, aunque en este sentido matizó que “tenemos que aprender a convivir con estas enfermedades”.

Zalema

Sobre la variedad de uva que más abunda en el Condado de Huelva, aseguró que la Zalema es la que predomina prácticamente en el 80% de la superficie cultivada. Aunque la Zalema “es muy productiva”, el enólogo del IFAPA se mostró convencido de que se obtendrían mejores vinos jóvenes, “con más frescura y acidez”, si se utilizara más en su elaboración la variedad Moscatel de Málaga.

En este sentido, aconsejó el cultivo de variedades minoritarias en la zona, como la Beba (que es apta para vino y uva de mesa), Garrido Fino (para la elaboración de vino ecológico), Jaén Blanco (producción y óptima calidad), Listán de Condado (excelentes vinos generosos, amontillados, olorosos, vinos de crianzas y soleras), Melonera (para vinos espumosos y rosados), Montuo de Pilas y la Tintilla de Rota (con la que se producen vinos tintos exquisitos).

Por último, sobre la uva de mesa comentó que tienen un gran futuro. Los 3 millones de kilos que se producen en Huelva se destinan al mercado portugués, que, según matizó, “es muy barato”. Por ello, abogó por apostar por variedades que cubran dos huecos o periodos de ventas: de junio a julio, y de noviembre a diciembre, aunque para la zona de Trigueros, dijo, “la mejor opción es la primera, las uvas más precoces”.

El ponente llegó incluso a aventurar que el agricultor que apueste por la uva moscatel sin semillas “tiene el éxito asegurado”. Eso sí, como es un producto perecedero, “el viticultor tiene que tener asegurada la comercialización para triunfar” porque la inversión que se tiene que realizar para cultivar este tipo de uvas es considerable.

 

 

 

 

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