agrodiariohuelva.es|viernes, octubre 20, 2017
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La cuesta de enero, más llevadera sin prescindir del pan gracias a los cereales de grano completo 

Enero es sinónimo de vuelta a la rutina y de buenos propósitos y uno de los más repetidos es llevar a cabo un estilo de vida saludable y reducir el peso que hemos ganado durante las fiestas. Para redimirnos de los excesos navideños, una de las primeras estrategias que ponemos en práctica es prescindir de ciertos alimentos, sin embargo, esto puede provocar desequilibrios importantes en la dieta, perjudicando de este modo, nuestra salud y bienestar. Uno de los principales alimentos que sufren nuestros remordimientos y se tiende a dejar de lado es el pan.

Entre los principales motivos se encuentra el desconocimiento que existe en torno a sus propiedades, a pesar de que tiene un papel fundamental dentro de una dieta en la que el aporte nutricional sea equilibrado.

Pan de grano completo, una alternativa saludable

Las guías alimentarias establecen que para conseguir una alimentación correcta se aconseja tomar tres o más raciones de cereales integrales de grano completo al día. El Departamento de Nutrición de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid realizó una revisión bibliográfica sobre este tema, en la que, entre otros aspectos, se puso de relieve la existencia de una relación entre el consumo de cereales de grano completo y un menor índice de masa corporal, peso y circunferencia de la cintura.

Sin embargo, a pesar de sus propiedades saludables, su consumo se aleja mucho de lo aconsejado y existe una percepción errónea respecto a su impacto en el control de peso y la salud.

En concreto, el pan integral de grano completo se caracteriza por ser un alimento con un  aporte energético moderado, rico en hidratos de carbono, con un contenido apreciable de proteínas (7-10 g/100g), poca grasa (principalmente insaturada), con una cantidad importante de vitaminas y minerales, y con un alto contenido de fibra; contribuyendo así a alcanzar las recomendaciones dietéticas marcadas en la actualidad, por lo que su consumo supone un beneficio nutricional.

Además, al aumentar su consumo se desplazan de la dieta otros alimentos con un perfil nutricional menos adecuado resultando también favorable en ese sentido.

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