agrodiariohuelva.es|viernes, octubre 20, 2017
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Evitar las bolsas de plástico para no dañar más al medio ambiente 

Cartel de la campaña de concienciación de la Federación AL-ANDALUS.

Cartel de la campaña de concienciación de la Federación AL-ANDALUS.

El Gobierno está preparando un Real Decreto que entrará en vigor a primeros de 2018 y prohibirá el suministro gratuito de bolsas de plástico en las tiendas, además de subir el precio de las que ya se cobran. Se pagará por las bolsas entre 5 y 30 céntimos.

Con esta medida se adapta una directiva europea que pretende la reducción del uso de bolsas de plástico, para evitar el deterioro que los residuos de las mismas provocan en el medio ambiente.

Las primeras bolsas de plástico llegaron a los comercios españoles en los años 70, y desde entonces su número no ha parado de crecer. La utilización de este tipo de contenedores se ha convertido en una práctica cotidiana entre los ciudadanos, tanto es así que rara vez nos paramos a pensar en las consecuencias que conlleva su consumo excesivo. Ignoramos, sobre todo, los graves problemas medioambientales que suponen la producción y desecho de las toneladas de bolsas de un solo uso que se emplean a diario.

Datos que alertan de la situación:

  • Cada español utiliza anualmente unas 135 bolsas de plástico de un solo uso, lo que supone miles de toneladas de residuos, de los que sólo se recicla el 10%.
  • La producción de estos contenedores precisa de agua, energía y petróleo. De esta forma, se puede decir que contaminan durante su fabricación, pues se consume gran cantidad de recursos y se emite toneladas de CO2, principal causante del cambio climático. Además, esta contaminación no se compensa con su utilidad, puesto que las bolsas tienen de media una vida útil de 15 minutos.
  • Las bolsas tardan en degradarse entre 100 y 400 años. Al descomponerse, siendo su principal materia prima el petróleo, se convierten en tóxicos que contaminan suelos y acuíferos.
  • Las bolsas matan a miles de animales que las confunden con alimentos y mueren tras su ingesta asfixiados o atrapados en ellas

 

Medidas planteadas para frenar el problema:

El consumo desorbitado de bolsas de plástico genera un impacto medioambiental a nivel mundial, es por ello que muchos países están tomando medidas al respecto. A nivel europeo, Bruselas establece que los Estados miembros deberán limitar el consumo de bolsas a 90 unidades anuales por persona antes de 2020 y a 40 bolsas desde 2026 o garantizar que no sean gratuitas antes del 31 de diciembre de 2018.

En 2011, el gobierno andaluz implantó medidas para atajar el problema gravando con una tasa disuasoria el consumo de las bolsas, que se aplica de la siguiente forma:

  • Los consumidores pagan por cada bolsa de plástico no reutilizable o biodegradable 0,10 euros, en concepto de impuesto, desde 2012.
  • Además del importe de la tasa, los establecimientos son libres de cobrar un precio comercial por las bolsas. El consumidor debe ser informado sobre estos dos conceptos en el tique de compra o factura.
  • Estarán exentas del impuesto las bolsas que se suministren con el pescado fresco y sus derivados, la carne y sus derivados, las frutas y hortalizas, los alimentos cocinados fríos y calientes, y los alimentos congelados, siempre que estos productos no estén previamente envasados.
  • Tampoco se aplicará la tasa a las bolsas de plástico diseñadas para su reutilización, ni a las biodegradables.

 

Con el propósito de evitar el problema medioambiental que provocan las bolsas de plástico, la Federación AL-ANDALUS dentro de la campaña para promoción de un consumo responsable, sostenible, solidario para el ejercicio 2016 que está desarrollando con el apoyo de la Consejería de Salud de la Junta de Andalucía, propone que se busquen alternativas a las bolsas de un solo uso porque son prescindibles y fácilmente reemplazables por:

  • Los bolsillos o bolsos, para transportar objetos pequeños.
  • Cestas, bolsas de tela o de materiales resistentes, que permitan gran cantidad de usos.
  • Carritos de la compra, para transportar mayor volumen de productos y más peso.
  • Bolsas de plástico reutilizables, cuya resistencia permite un mínimo de 15 usos.
  • Bolsas biodegradables, producidas con materiales que provocan un menor impacto ambiental al no tener como materia prima el petróleo.
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