agrodiariohuelva.es|Jueves, Mayo 25, 2017
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Asaja-Huelva pide a la consejera de Agricultura que “sea clara” respecto al destino del Laboratorio Agroganadero de Aracena 

Asaja-Huelva ha acogido con “estupefacción” las declaraciones realizadas ayer por la consejera de Agricultura, Carmen Ortiz, en referencia al futuro del laboratorio agroalimentario de Aracena. La titular de Agricultura afirmó en comisión parlamentaria que el centro serrano “no se cerrará”, aunque “se están estudiando alternativas en base a criterios técnicos y bajo la premisa del mejor servicio al ciudadano”. Para la organización agraria estas declaraciones son “tremendamente confusas y dejan entrever que, aunque la instalación inaugurada en 2009 en la que actualmente trabajan 12 personas no vaya a cerrar sus puertas, puede ser objeto de un recorte que igualmente perjudique al servicio que hoy día reciben los ganaderos onubenses. Además, para Asaja-Huelva, la forma de expresarse de Ortiz, lejos de ser clara y directa, rehúye las verdaderas intenciones de la Junta con el único objetivo de aplacar los ánimos del sector”.

No obstante, la asociación agraria Asaja-Huelva agradece que, tal y como declaró Ortiz, la Junta esté analizando las “aportaciones ciudadanas” sobre el “proyecto de redefinición de la red de laboratorios agrarios y pesqueros”, entre ellas las de Asaja-Huelva, que en su día dio la voz de alarma sobre la posible desaparición del centro de Aracena.

Así, en respuesta a lo recomendado por el secretario general técnico de la Consejería de Agricultura en la reunión celebrada por vía de urgencia el pasado 8 de marzo en Sevilla, la organización registró nuevas alegaciones complementarias al borrador de Decreto y envió una carta a la consejera en la que resume las razones por las que no está justificada la desaparición ni la reducción de los servicios de una instalación que sólo en la Sierra atiende a más de 180.000 cabezas de ganado. En general, en la provincia de Huelva, existen 28.000 explotaciones ganaderas que albergan unas 56.000 vacas, 78.000 cabras, 250.000 ovejas y 180.000 cerdos, la mayoría concentradas en la comarca serrana y en el Andévalo.

Entre las alegaciones complementarias, con las que Asaja justifica sobradamente que no existen duplicidades ni infrautilización que la Junta pueda utilizar como argumentos para el cierre, destaca el hecho de que la existencia de este laboratorio, inaugurado en 2009 por la entonces consejera Clara Aguilera con un coste de 1 millón de euros y dotado con un experimentado equipo humano, contribuye a la protección de la salud humana y animal mediante la prevención, lucha, control y erradicación de enfermedades de los animales susceptibles de ser contagiadas a los humanos o que implican riesgos sanitarios que compromete la salud de los consumidores.

Esta es una razón que Asaja entiende como prioritaria y que puede verse afectada si los ganaderos se ven obligados a trasladar las muestras a cientos de kilómetros de distancia, cuando es sabido que en el caso de algunas enfermedades, como en el de la tuberculosis bovina (una zoonosis que se puede transmitir a los seres humanos), existe un plazo de tan sólo tres horas para analizar la sangre desde que esta es extraída.

Como ejemplo, Asaja explica a la consejera que las muestras extraídas en Rosal de la Frontera tendrían que viajar 170 kilómetros hasta Sevilla, donde radica el laboratorio que la Junta propone como alternativa al de Aracena. Esto, además “de un retraso que en ocasiones podría invalidar las muestras, ocasionará un sobrecoste de unos 50 euros por saneamiento, al tener que trasladar las muestras con un servicio de paquetería refrigerado que en muchos pueblos de la zona ni siquiera existe, o peor, que sea el propio ganadero el que tenga que abandonar su trabajo en el campo para trasladar personalmente las muestras por miedo a que estas se echen a perder. Así, no hay duplicidad que justifique el cierre de este laboratorio toda vez que no hay otro en una distancia prudente que los ganaderos puedan utilizar sin merma en el servicio”.

Asaja, además, echa por tierra el argumento de la infrautilización toda vez que “las muestras analizadas no han disminuido en los últimos cinco años, habiendo incluso aumentado en 2016 con respecto a 2015. Es más, teniendo en cuenta que en 2016 se realizan análisis sólo de brucelosis, tuberculosis y EagE (mientras que en 2008 se realizaban también de gripe aviar, PPC, PPA, EVP, EagE, EagB, leucosis, perineumonía y lengua azul), el número de muestras ha aumentado en relación a las enfermedades analizadas”.

Por último, y entre otras alegaciones que la organización desgrana con detalle tanto por vía telemática (cauce habilitado por la propia Consejería para este fin) como en su carta a la consejera, Asaja-Huelva insiste en que el laboratorio de Aracena es “pieza fundamental” para la gestión y coordinación de las campañas oficiales de saneamiento ganadero a las que la UE obliga por norma en enfermedades como brucelosis, tuberculosis, peste porcina africana, peste porcina clásica, enfermedad vascular porcina, enfermedad de Aujezsky, y cumple una función preventiva esencial ante enfermedades como la lengua azul o el virus del West Nile, o incluso ante la posibilidad de brotes de enfermedades como la fiebre aftosa, “ante las que no estaríamos preparados si se desmantelan laboratorios como el de Aracena”.

 

 

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