agrodiariohuelva.es|viernes, octubre 20, 2017
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Juan Pérez, propietario de Frescarily: “La Candonga es una fresa de calidad que debe tener su sitio en el mercado porque se vende sola” 

frescarily

Juan Pérez Oliva, junto a su hijo Juan Pérez Cuevas, en la plantación fresera que poseen en la zona ‘La Cañá’ de Palos de la Frontera.

Durante la campaña 2011/2012, las plantaciones de Candonga representaban casi el 34% de las fresas que se cultivaban en Huelva. Hoy, cinco años después, sólo suponen el 3% de la producción, unas 250 hectáreas. No obstante, aún quedan cooperativas y agricultores en esta provincia que continúan apostando por una variedad que fue obtenida por Plantas de Navarra (Planasa) en la finca experimental de Cartaya y que el sector fresero onubense comenzó a utilizar en 2004.

Juan Pérez cultiva la fresa Candonga tanto en suelo como utilizando el sistema hidropónico.

Uno de estos fieles seguidores de la variedad Candonga es Juan Pérez Oliva, propietario de Frescarily S.L., una empresa familiar de Palos de la Frontera que se dedica desde hace 35 años a la producción y comercialización de frutos rojos (fresas y arándanos), cítricos (mandarinas) y caquis.

En la zona palerma de ‘La Cañá’ se concentran tanto la zona productiva (unas 40 hectáreas) como la nave de manipulación de la fruta. Para afrontar la actual campaña fresera ha sembrado  2.300.000 plantas de cuatro variedades distintas: Fortuna, Primoris, Rociera y Candonga.

Pérez Oliva reconoce a agrodiariohuelva.es que “prácticamente desde que Planasa la sacó al mercado, nosotros cultivamos Candonga; recuerdo que tan sólo una campaña dejé de ponerla. Y la mantenemos, desde entonces, porque nos interesa, porque es una fresa de calidad que no hace falta venderla, se vende sola. Es la primera que sale y si tuviéramos más, también las venderíamos a nuestros clientes que se sitúan principalmente en Inglaterra y Alemania”.

Las primeras fresas Candonga que comercializaron esta campaña las recogieron a finales de febrero y principios de marzo, y según añade, “continuaremos recolectándolas hasta que el precio aguante, aunque siempre intentamos llegar hasta finales de mayo o primeros de junio. Este año tenemos firmado un contrato con una cadena inglesa de supermercados hasta el 10 de junio”.

Candonga, una variedad de fresas que sobresale por sus características organolépticas y por su tamaño uniforme.

Sobre el futuro de esta variedad entre los productores onubenses, Juan Pérez Oliva lo tiene claro: esta fruta tiene su sitio dentro del mercado, pero todo depende del consumidor. “Si se compra como una fresa más, si las vas a vender al montón, no tiene sentido porque no es rentable; ahora, bien, si se populariza y el cliente la busca por su extraordinario sabor, por su  calidad y por sus características organolépticas, la opción de cultivar Candonga puede ser muy interesante. Pero para conseguir este objetivo, es prioritario que el consumidor sepa lo que compra, lo que se lleva para su casa”.

Para ello, añade el empresario agrícola palermo, es fundamental que cada productor y que cada cooperativa “diferencie las variedades en sus procesos de comercialización y que cada una de ellas tenga su precio”.

Además de color rojo brillante y su larga poscosecha, Pérez Oliva resalta de la Candonga su uniformidad a lo largo de la campaña. “Es una fresa perfecta para la recolección porque no tienes que ir salteando; todas tienen el mismo tamaño, lo que las hace ideales para los envases especiales. La fresita normal siempre está vendida. Es la que prefieren en Inglaterra”.

frescarily

La producción de berries de Frescarily se destina a los mercados ingleses y alemanes.

Aunque entiende que muchos agricultores afronten la campaña con solo dos variedades, “porque para qué vas a poner una tardía cuando los precios alcanzan los 0,70 ó 0,80 euros, cuando llevas desde diciembre vendiendo unas fresas que, por ejemplo, durante este año han tenido unos precios superdecentes”, Juan Pérez Oliva se muestra convencido que la Candonga “tiene que tener su sitio dentro de la campaña fresera onubense porque va destina a un mercado selecto, que sabe apreciarla”.

En este sentido, apunta que para potenciar esta variedad sería necesario llevar a cabo una regulación del sector fresero, porque “para que quiero coger un kilo de fresas por planta para venderlo a 70 céntimos, con todo el gasto que tenemos, si cosechando 500 gramos puedo obtener el doble. Me parece que dentro del sector se deberían marcar, cada campaña, unas pautas precisas relacionadas con las variedades y los gramos, así como controlar el flujo de salida de las fresas, para de esta forma evitar que los supermercados te marquen tanto los días de salida como los precios.  El problema es que somos muchos y que cada uno aplica la filosofía que más le interesa”.

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