agrodiariohuelva.es|lunes, noviembre 20, 2017
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La Cañá del Trompo, una finca agrícola de Moguer que cuenta con elementos decorativos que recuerdan a Juan Ramón Jiménez 

El molino de viento al que alude Juan Ramón Jiménez en ‘Platero y Yo’ está representado en la finca.

La ‘fuente vieja’ recibe a los visitantes y trabajadores de La Cañá del Trompo.

Durante los meses que se prolonga la campaña de las berries, agrodiariohuelva.es se desplaza hasta las explotaciones agrícolas de la provincia onubense que destacan por su producción, por la calidad de sus frutas o por utilizar técnicas de cultivos innovadoras, al objeto de dar a conocer los detalles más interesantes de la actividad que desarrollan.

En esta ocasión, la finca elegida ha sido la Cañá del Trompo, que se encuentra situada en el entorno de la ermita de Montemayor, en Moguer. En esta parcela, dedicada al cultivo de fresas y frambuesas, sobresalen los elementos decorativos que se encuentran estratégicamente colocados a lo largo del camino de acceso a las distintas instalaciones que posee y que representan algunos de esos lugares de la localidad que Juan Ramón Jiménez menciona en su ‘Platero y yo’. 

El azulejo donde se describen los elementos decorativos a los que alude el poeta moguereño en su obra.

El pozo al que acudía el Nobel con Platero también se puede contemplar.

Durante el recorrido por la finca, el visitante puede reconocer la Fuente Vieja, el Molino de Viento, el pozo e incluso los ‘arroyos rebosantes’ que el Nobel moguereño menciona en su obra más universal. Incluso, en un gran azulejo conmemorativo se incluyen las frases específicas donde se hace referencia a cada uno de esos escenarios que el extraordinario poeta recorrió con Platero; un burrito, por cierto, que también está presente en el mural.

No obstante, junto a estas singulares y artísticas estructuras, que confieren a esta finca de un entorno un tanto especial, también es interesante la actividad agrícola que se desarrolla en sus 22 hectáreas, y que está centrada específicamente en la producción de fresas y frambuesas.

Según los datos aportados por Juan Vélez Blanco, responsable de la explotación, y por Luis Salvatella, ingeniero técnico agrícola de Cuna del Platero que se encarga de la gestión y supervisión de los cultivos, la plantación de fresas abarca unas 19 hectáreas. De esta superficie total, 4 hectáreas están dedicadas al cultivo hidropónico.

En esta última campaña, se han utilizado 1.800.000 plantas de fresas. Las principales variedades de suelo han sido: Primoris, Rábida, Rociera y San Andreas. También cuenta con la variedad Calinda, que la usan para los formatos especiales que envían al mercado inglés.

Juan Vélez Blanco, responsable de la explotación, y Luis Salvatella, ingeniero técnico agrícola de Cuna del Platero, muestran las proporciones de la finca.

En hidropónico sólo trabajan con Fortuna, Rábida y San Andreas. La actividad en la finca se concentra durante nueves meses, al iniciarse la campaña a mitad de septiembre y concluir a mediados de junio. La producción estimada es de 1.400.000 kilos de fresas.

En las 2,5 hectáreas que se dedican a las plantaciones de frambuesa la variedad que se cultiva es Adelita, la principal que la cooperativa moguereña suministra a sus socios al estar integrada en el Club Adelita de Planasa.

El número total de plantas de frambuesas asciende a 33.000, y la producción total, que se prolonga prácticamente durante todo el año, llega hasta los 25.000 o 30.000 kilos.

Durante la campaña fresera, la Cañá del Trompo genera numerosos puestos de trabajo.

En la Cañá del Trompo, además de contar con una producción integrada y certificada por Global GAP, también se lleva a cabo el proyecto ‘Innocent Drink’, una aplicación que incorpora técnicas para ahorrar agua en el riego de los cultivos que la cooperativa Cuna de Platero ha implantado entre sus socios.

En este sentido, Luis Salvatella precisa que “aunque el consumo de agua de riego en las plantaciones freseras se está criticando, hay que recalcar que este consumo se prolonga a lo largo de ocho o nueve meses; sin embargo, existen otros cultivos arbóreos de regadío que consumen mucha más, porque sólo en tres meses acaparan casi tres cuartas partes del agua que necesitan las fresas, ya que durante el verano es cuando tienen que engordar a las naranjas. Desde que se implantó el sistema de goteo, el consumo está muy controlado y ya no se requiere tanta agua para el cultivo”.

Durante la campaña 2015/2016, las fincas que utilizaron las sondas de humedad y de succión para desarrollar el proyecto ‘Innocent Drink’,  ahorraron una media por hectárea de 225,8 metros cúbicos de agua.

Operarias en la nave donde se manipulan y envasan las berries que se producen en la finca moguereña y que se comercializan a través de Cuna de Platero.

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