agrodiariohuelva.es|lunes, diciembre 18, 2017
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Una sociedad de Isla Cristina promueve la instalación de una almadraba en la Costa de Huelva para capturar atún rojo 

José Antonio López y Claudio Columé, junto a una embarcación tradicional utilizada en las almadrabas instaladas en el Golfo de Cádiz.

La sociedad ‘Almadraba de Isla Cristina’ está tramitando ante la Secretaría General de Pesca del Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (Mapama) la instalación de una almadraba frente a la costa de Isla Cristina para capturar atún rojo. El litoral onubense no cuenta con una infraestructura pesquera de estas características desde 1973.

La empresa que promueve esta iniciativa pesquera está integrada por cuatro socios: Fernando Nogales, gerente de la entidad; Claudio Columé, Juan José Rodríguez (capitán de almadraba) y José Antonio López, presidente de la Asociación Amigos del Atún Thunnus Thynnus, que es la entidad que organiza cada año, a principios de septiembre, la celebración de los ya tradicionales encuentros de capitanes de almadraba en la población isleña.

En declaraciones a agrodiariohuelva.es, José Antonio López señala que el proyecto ya fue presentado ante la Secretaría General de Pesca en 2016, pero fue rechazado “porque tenía unas dimensiones muy grandes”. Tras unas modificaciones, la sociedad isleña lo volvió a presentar ante el organismo dependiente del Ministerio a lo largo del pasado año y en la actualidad se encuentran a la espera de recibir el dictamen.

Cuotas de atún

No obstante, para poder calar las redes de la almadraba también necesitan la confirmación por parte de la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT) de que “podemos contar con una cuota de captura de atún rojo. Cuando obtengamos ambas certificaciones, iniciaremos los contactos para buscar inversores que nos ayuden a financiarlo”, asegura.

El coste de la citada almadraba ronda los tres millones de euros. En este presupuesto se contempla el calado de las redes y la construcción de unos diez barcos con las características necesarias para realizar esta actividad. Aunque el laberinto de redes podría alcanzar las seis millas, José Antonio López afirma que la que se pretende fondear en Isla Cristina “no sobrepasará las tres millas, porque consideramos que con esas dimensiones se puede garantizar la viabilidad económica de la almadraba”.

Según reconoce José Antonio López, la cuota de captura que la sociedad ha solicitado “es pequeña, porque el diseño de nuestra almadraba no se sustenta en el modelo clásico y tradicional; es más eficiente, porque para desarrollar su estructura se utilizará la tecnología más actual, por lo que resultará rentable y viable si se pesca entre 60 y 80 toneladas de atún”. Calculan que dará trabajo a unos 30 marineros durante la campaña.

Tramitación larga

Por su parte, Claudio Columé, admite que el proceso iniciado para calar una nueva almadraba en el litoral onubense está conllevando cumplimentar una serie de requisitos que están retrasando en demasía poner en marcha el proyecto. “Además de la tramitación oficial que que nos demandan las administraciones, como la presentación de un informe de impacto ambiental, también es necesario recabar la opinión de las cofradías de pescadores, cuyas flotas pesqueras puedan verse afectadas por las redes, y la del propio sector almadrabero que se dedica a la pesca del atún rojo (que en la actualidad está concentrado en el litoral gaditano), ya que nuestra almadraba también deberá contar con una asignación específica de captura cada campaña”.

En este último aspecto, Columé comenta que existe un “fondo de maniobra” que controla el Mapama que se podría utilizar, en momentos puntuales, para que “la actividad de nuestra almadraba no afecte a las cuatro que están operativas en la actualidad: la de Conil, Barbate, Zahara de los Atunes y Tarifa”. No obstante, añade que cabría otra posibilidad: “que se decida aumentar la cuota de captura de atún rojo en el Golfo de Cádiz”.

Los ejemplares de atún rojo que se capturen en la almadraba de Isla Cristina no se podrán destinar a la industria conservera de Huelva, sobre todo, porque el producto final “tendría un coste muy elevado”, tal y como reconocen los responsables de la sociedad que la promueve; no obstante, defienden que “la palabra almadraba, por si sola, vende mucho a nivel gastronómico, por lo que beneficiaría a toda la zona costera onubense y a sus restaurantes”. Según sus previsiones, los atunes rojos que se seleccionen durante la temporada de pesca se destinarán, casi por completo, al mercado japonés.

 

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