agrodiariohuelva.es|sábado, diciembre 16, 2017
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Oleodiel molturará un 20% menos de aceitunas esta campaña por culpa de la climatología 

El socio de la cooperativa olontense, Jesús Ruiz Quintero, durante la descarga de las aceitunas recién recolectadas en el silo de la almazara.

Los socios de la cooperativa Oleodiel de Gibraleón se encuentran inmersos en la recolección de la aceituna de la campaña 2017/2018. La almazara comenzó a molturar las primeras olivas el pasado 17 de octubre y según los datos facilitados por el gerente, Francisco Domínguez, a agrodiariohuelva.es, en estas cinco semanas de actividad tan sólo se ha depositado en las tolvas casi un 20% de la producción.

La llegada masiva de tractores a las instalaciones de Oleodiel no se registrará hasta mediados de diciembre y la previsión es que la almazara olontense mantenga el proceso de molturación para la obtención del nuevo aceite de oliva virgen extra hasta la mitad del mes de enero.

Las variedades que predominan en las cintas transportadoras de la almazara son la arbequina y la picual.

El gerente de la cooperativa Nuestra Señora de la Oliva calcula que el volumen total de aceitunas que se recolectarán durante la actual campaña se reducirá en torno a un 20%, si se compara con la cantidad cosechada en la anterior y donde se llegó hasta los 11.034.000 kilos. No obstante, esta reducción en kilos se verá en parte compensada por el rendimiento graso de la aceituna que será un 10% mayor que el registrado hace un año.

Por lo que respecta a la producción ecológica, Domínguez estima que se situará en torno a los 500.000 kilos de aceitunas, lo que generará entre 80.000 y 90.000 litros de AOVE ecológico.

En las 2.500 hectáreas de olivares que controla la cooperativa, la variedad de aceituna que predomina es la picual (con un 50%), después le sigue la arbequina (un 40%) y el 10% restante se lo reparten entre verdial y manzanilla.

El 40% de esta superficie cuenta con sistema de riego, lo que supone “una cierta estabilidad en la producción anual de aceitunas”, reconoce Francisco Domínguez. No obstante, admite que tanto a los olivos situados en las zonas regables como a los de secano les ha afectado la ausencia de precipitaciones y las altas temperaturas que se han registrado en los últimos meses.

Los depósitos de Oleodiel ya están almacenando el aceite de oliva virgen extra que se está produciendo esta campaña.

La incidencia de esta climatología un tanto adversa también puede influir en los mercados en un futuro próximo, sobre todo porque como indica el gerente de Oleodiel, “los grandes envasadores de aceite de oliva de España y de Europa ya están analizando las posibles consecuencias que tendría en los precios un recorte generalizado de la producción de aceitunas”.

En este sentido, el gerente de Oleodiel señala que las expectativas de venta a granel de AOVE “no son malas esta campaña, a pesar de que en Italia la cosecha haya sido buena”. Eso sí, admite que “nunca se llegará a los niveles del año pasado, cuando se pagó una media entre 3,70 y 3,90 euros por litro”.

La cooperativa destina casi el 60% del aceite de oliva virgen extra almacenado en sus 34 depósitos de acero inoxidable (que tienen una capacidad de 55.500 litros) a la venta a granel. El resto de la producción se envasa para ser comercializado en la propia almazara.

Trasiego en la cooperativa

Desde que se inició la actual campaña de la aceituna, las instalaciones de la cooperativa Oleodiel se encuentra en plena actividad. Desde primera hora de la mañana y hasta el atardecer en los silos de la almazara se descargan miles de kilos del preciado fruto de los olivos.

Jesús Ruiz Quintero tiene 60 hectáreas de olivos en regadío, donde predominan las variedades arbequina y picual.

A mediados de diciembre llegará el momento álgido de la campaña 2017-2018.

La previsión es recolectar este año entre 250.000 y 300.000 kilos de aceituna, según sus cálculos un 40% más que la anterior campaña.

Quintero reconoce que las aceitunas son más pequeñas este año por culpa de la climatología, pero esta circunstancia es positiva, según su opinión, porque “tiene más rendimiento; dará más aceite, al tener menos agua en su interior, y además, se reducirá el alpechín”.

Por su parte, Rafael Camacho Muñiz es un operario que trabaja en una finca que tiene 8.000 olivos, de las especies picual y arbequino. La mayor parte está en regadío, ya que solo 900 olivos se cultivan en secano. Estima que la producción este año rondará los 200.000 kilos.

 

 

 

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