agrodiariohuelva.es|lunes, diciembre 18, 2017
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El cultivo de fresas sobre fibra de coco mejora la calidad y el crecimiento del fruto 

Plantaciones de fresas cultivadas con fibras de coco.

Científicos del grupo de investigación ‘Manejo Integrado de Recursos Agrícolas y Naturales’ de la Universidad de Huelva, en colaboración con la Universidad de Oviedo, han constatado que las plantas de fresas cultivadas en sacos de fibra de coco crecen a un ritmo mayor y con mejores propiedades que las plantadas con la técnica tradicional en suelo.

Para ello, los expertos han analizado durante 24 meses los niveles de crecimiento y la calidad del fruto en dos medios de cultivo diferentes. Tras comparar los resultados, comprobaron que la utilización del nuevo sustrato contribuye a mejorar el rendimiento de las plantas y a la posibilidad de disponer de esta fruta estacional durante todo el año a precios asequibles, informa la Fundación Descubre en una nota.

Otra de las ventajas que los investigadores recogen en el artículo, titulado ‘Influence of growth medium on yield, quality indexes and SPAD values in strawberry plants‘ y publicado en la revista Scientia Horticulturae, apunta que el uso de fibra de coco podría optimizar la producción de la cosecha de fresa, promoviendo también beneficios económicos, nutricionales y ambientales.

Este producto natural y biodegradable presenta una gran capacidad de retención de agua. “El sistema de producción en cultivo sin suelo con fibra de coco ofrece un mejor control en el uso de los recursos hídricos. Al mismo tiempo, se puede producir en aquellas zonas donde la tierra presenta alguna limitación”, explica la investigadora de la Universidad de Huelva y autora del estudio, Fátima Martínez Ruiz.

Con el objetivo de estudiar las posibles diferencias de estas dos formas de plantación, los científicos han registrado semanalmente cualquier alteración en las plantas y frutas de fresa. “Se ha examinado el peso del fruto, su firmeza, la salinidad, la cantidad de azúcar y de vitamina C. Con la información de todos estos parámetros, se ha obtenido que han sido más altos en las plantas cultivadas en la fibra de coco que en las cultivadas directamente en el suelo”, comenta Martínez.

Fresas ‘Sabrina’

Este estudio se ha desarrollado en un invernadero utilizando la variedad ‘Sabrina’, que los expertos han colocado en sacos rellenos de fibra de coco en condiciones precisas. Así, ha apuntado que se ha controlado las condiciones de luz y temperatura y se ha empleado riego localizado por goteo, en el que se ha añadido ya el abono que se quería suministrar a la planta.

En el caso concreto del nuevo sustrato, el aporte de agua y nutrientes se realiza mediante un microtubo conectado a un dosificador. De esta forma, reciben sólo lo que necesitan, de modo que al medir el drenaje de los sacos se advierte la cantidad de líquido sobrante.

Durante dos años, los expertos han realizado ensayos en etapas diferentes del ciclo de cultivo. Se han centrado en las fases precoz y tardía de la plantación para ver exactamente dónde se producen más cambios según el tipo de técnicas de cultivos empleadas.

Otro indicador que han analizado los científicos fue el nivel de clorofila en las hojas. En este punto, la experta ha añadido que han registrado semanalmente estas cotas y lo han realizado en cada cosecha. Además, también han clasificado las frutas por tamaño y color externo para evaluar en todo momento su calidad.

De esta forma, los investigadores han obtenido datos concluyentes sobre la influencia del medio de cultivo, destacando las ventajas que aporta la fibra de coco. Han visto que dependiendo de si las fresas crecen en el suelo o lo hacen sobre una capa de este sustrato, las diferencias son significativamente notables tanto en su rendimiento como en las características del fruto. La fibra de coco puede ser un medio de crecimiento valioso.

Según los expertos, dentro del sector de los frutos del bosque o rojos, la fresa ocupa un total de 6.500 hectáreas, el 70 por ciento de la superficie dedicada a esta fruta en España, donde se producen un total de 350.000 toneladas que se destinan principalmente a la exportación, lo que supone más de 360 millones de euros.

Por último, abogan por abrir nuevas vías de estudio que contribuyan a optimizar la obtención de la fresa. “Este sector resulta vital para nuestra economía, sobre todo en la zona de Huelva, y ampliar los conocimientos sobre mejoras en su producción, como hemos realizado con esta investigación, conlleva que podamos disponer de fruta estacional todo el año a precios asequibles”, finaliza esta investigadora.

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