agrodiariohuelva.es|jueves, enero 18, 2018
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El pan integral para empezar el año de forma saludable 

Más de 200 científicos de 36 países se reunieron en la Whole Grain Summit celebrada el 15 de noviembre en Viena, con el objetivo de trabajar para elaborar un plan de acción mundial, con el fin de aumentar el consumo de granos integrales en respuesta al desafío urgente de la salud pública documentado por expertos.

El Institute for Health Metrics and Evaluation reveló en este congreso que, los cereales proporcionan un 50% del valor energético de la ingesta diaria. Más de dos décadas de estudios indican que consumir alimentos integrales está directamente relacionado con un menor riesgo de mortalidad y un menor riesgo de desarrollar diabetes tipo 2, enfermedades cardiovasculares y obesidad, y cáncer de intestino.

En relación a esto Manuel Gómez Pallarés, catedrático de Universidad del área de tecnología de alimentos en la Escuela Técnica Superior de Ingenierías Agrarias de la Universidad de Valladolid afirma que “en general en panificación se observan dos tendencias muy claras. Por una parte hay una tendencia a desarrollar productos más sanos, o que satisfagan las necesidades (reales o autoimpuestas) de ciertos colectivos. En esta tendencia se enmarcan los panes con mayor contenido en fibra, con mayor contenido proteico, sin gluten, ricos en omega-3, sin sal, bajo índice glicémico, etc. Por otro lado se tiende a elaborar productos más cómodos, de manera que tengan una mayor vida útil y que estén preparados o que su preparación final sea lo más sencilla posible’.

De hecho, el pan integral, está elaborado a partir de harinas de mayor nivel de extracción y, en consecuencia, contienen un mayor valor nutritivo en su conjunto.

En este sentido Pallarés resalta que ‘el pan integral presenta ventajas nutricionales frente al pan blanco, como su mayor contenido en fibra y en sustancias antioxidantes. Estas ventajas son cada vez más importantes por los cambios que ha sufrido la población en las últimas décadas. Los problemas de salud de la población relacionados con malos hábitos alimenticios son un aspecto que está empezando a preocupar seriamente a gobiernos de distintos países y a organizaciones multinacionales, por lo que ya se están haciendo esfuerzos en distintos países para potenciar el consumo de pan integral, y es previsible que estos esfuerzos se incrementen en las próximas décadas’.

Así mismo, durante los últimos años se ha demostrado que los cereales integrales constituyen fuentes importantes de estos compuestos, especialmente de compuestos fenólicos, carotenoides, entre otros, y por lo tanto, aportan amplios beneficios para la salud. Sin embargo, a pesar de sus propiedades saludables, “su consumo se aleja mucho de lo aconsejado y existe una percepción errónea respecto a su impacto en el control de peso y la salud”, afirma el catedrático.

El pan en la dieta diaria

La Navidad es una época en la que se tiende a cometer excesos con la alimentación y, en ocasiones, prescindimos de productos propios de la dieta mediterránea como el pan, olvidándonos de los beneficios que este puede aportar. En este sentido, la investigadora del Grupo de Biociencias de los Alimentos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) María Dolores del Castillo recuerda que “el consumo de alimentos que contiene fibra dietética, alimentos derivados de cereales y granos enteros, como es el caso del pan, es una de las recomendaciones tradicionales para alcanzar una alimentación saludable”.

De hecho, son muchas las falsas creencias en torno al pan, como que es un alimento que engorda o que su exclusión de la dieta ayuda a perder peso. El aporte de micronutrientes y fibra (esta última principalmente en la variedad integral), le otorgan un valor nutricional destacable a este alimento, que puede incluirse en la dieta diaria. Además, un control adecuado de la ingesta calórica total y la actividad física, pueden ser buenos aliados para llevar a cabo una alimentación saludable incluso en estas épocas del año, tal como explica Del Castillo.

No existe una pauta sobre el consumo recomendado de pan, ya que esta depende de las características de cada individuo y del alimento en cuestión. Sin embargo, una ingesta diaria adecuada de fibra (25-30 g/día), resulta “esencial a la hora de controlar el peso corporal, ya que disminuye la absorción de las grasas, mejora los niveles de glucemia postprandial e incrementa la sensación de saciedad lo que lleva a comer menos”.  El pan blanco y el pan integral aportan valores de fibra dietética del orden de 3,5 y 7,5 g/100 g, respectivamente, según apunta Del Castillo.

Los beneficios del consumo habitual de cereales integrales y/o de grano entero y sus derivados, como el pan, se relacionan con un menor riesgo de padecer obesidad y patologías asociadas tales como enfermedades cardiovasculares, diabetes de tipo 2 o el síndrome metabólico, siempre en el contexto de una dieta equilibrada, adaptada a las necesidades nutricionales y los hábitos de vida de cada individuo.

Ningún alimento tiene la capacidad de engordar o adelgazar por sí mismo, sino que el aumento de peso se produce cuando consumimos más energía de la que nuestro organismo necesita. El pan elaborado a base de harina integral o granos enteros puede incorporarse a una dieta diaria equilibrada manteniendo un estilo de vida saludable, concluye la doctora.

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