
Poda de un árbol urbano.

Poda de un árbol urbano.
Con la llegada de la primavera, SEO/BirdLife recuerda que muchas especies de aves inician su periodo reproductor, utilizando árboles, arbustos y setos como lugares de nidificación. En este contexto, la organización pide evitar podas durante estos meses, ya que estas actuaciones pueden destruir directamente nidos, huevos y pollos, afectando gravemente a sus poblaciones.
La organización advierte de que estas prácticas, muy habituales en entornos urbanos y periurbanos, suponen una de las principales amenazas para la reproducción de numerosas especies comunes, muchas de ellas ya en declive.
La primavera es el momento en el que las aves construyen sus nidos, incuban sus huevos y alimentan a sus crías. Las labores de mantenimiento realizadas en estas fechas pueden provocar el fracaso reproductor de toda una temporada.
“Desbrozar o podar en primavera es, en muchos casos, eliminar directamente nidos activos. Cada intervención en este periodo puede suponer la pérdida de decenas de crías y contribuir al declive de especies que ya están en una situación preocupante”, señala Meritxell Bennasar, coordinadora del Área de Transición Verde de SEO/BirdLife.
En el contexto actual de cambio climático, SEO/BirdLife alerta de que las podas en primavera tienen también un impacto directo en la habitabilidad de las ciudades. Este es el periodo en el que los árboles desarrollan su máxima masa foliar, clave para proporcionar sombra y reducir la temperatura en entornos urbanos. “La eliminación de la copa de los árboles en primavera reduce su capacidad para mitigar el calor en verano, dejando calles y plazas más expuestas en un contexto de olas de calor cada vez más frecuentes”, continua.
El arbolado urbano actúa como una infraestructura verde esencial, capaz de reducir la temperatura, mejorar la calidad del aire y favorecer el bienestar de la ciudadanía, especialmente de las personas más vulnerables.
A pesar de las reiteradas advertencias, SEO/BirdLife denuncia que estas actuaciones se siguen produciendo en numerosos municipios, en muchos casos por inercia o criterios estéticos, pero también por motivos económicos. En algunos casos, se opta por realizar podas especialmente agresivas con el objetivo de reducir costes y espaciar en el tiempo las intervenciones de mantenimiento.
Sin embargo, este tipo de prácticas tiene consecuencias graves: pueden provocar el debilitamiento e incluso la muerte de los árboles, además de favorecer la aparición de ramas más frágiles y vulnerables frente a fenómenos meteorológicos adversos. “Estas podas agresivas responden en muchos casos a criterios de ahorro a corto plazo, pero generan más problemas a medio y largo plazo: árboles debilitados, mayor riesgo de caída de ramas y pérdida de los beneficios que aportan. Se trata de una mala práctica que no tiene cabida en un contexto de crisis climática”, expone Bennasar.
SEO/BirdLife recuerda que la Directiva de Aves de la Unión Europea (2009/147/CE) protege a todas las aves silvestres durante su periodo reproductor, prohibiendo la destrucción de nidos, huevos o pollos, así como las perturbaciones que puedan afectar a su reproducción. Esta protección está recogida también en la legislación española, por lo que administraciones, empresas y ciudadanía deben evitar actuaciones que puedan afectar negativamente a la nidificación.
SEO/BirdLife subraya que es posible compatibilizar la gestión del arbolado urbano con la conservación de la biodiversidad y la adaptación al cambio climático. Para ello, recomienda:
Racionalizar las podas, que deben ser las mínimas necesarias para asegurar la seguridad de las personas y el buen desarrollo del árbol.
Evitar podas durante la temporada de nidificación, principalmente primavera y verano.
Realizar las podas en una calle o barrio de forma progresiva y gradual a lo largo de varios años, pie a pie o por grupos, para garantizar la presencia de hábitats adecuados para la fauna y la continuidad de los servicios ambientales del arbolado.
Buscar el incremento del dosel forestal como objetivo de gestión, los servicios ambientales que aporta el arbolado urbano y su contribución a la conservación de la biodiversidad dependerá en gran medida del volumen y desarrollo de las copas.
Como ciudadano se pueden enviar quejas y sugerencias a los ayuntamientos si vemos estas situaciones. También se pueden notificar a los agentes forestales y de medio ambiente de cada comunidad autónoma.
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