
Miguel Ángel Hidalgo, director corporativo de I+D de Planasa, durante su intervención en el congreso.

Miguel Ángel Hidalgo, director corporativo de I+D de Planasa, durante su intervención en el congreso.
La segunda mitad de la mañana de ponencias dentro del 5º Congreso Internacional de Frutos Rojos de Huelva ha estado centrada en la investigación y obtención varietal. Así, el director corporativo de I+D de Planasa y miembro del Grupo de Frutos Rojos de la Asociación Nacional de Obtentores Vegetales (Anove), Miguel Ángel Hidalgo, ha detallado el proceso de desarrollo de una nueva variedad, desde los objetivos (incentivar el consumo, buscar nuevos mercados y formas de producción, incrementar la resistencia a las enfermedades, etc.) hasta el desarrollo en sí de la misma; un proceso cuyo coste medio “supera el millón de euros y se puede prolongar, como mínimo, durante unos diez años”.

Miguel Ángel Hidalgo (Planasa) y María Serrano, abogada de Anove.
Hidalgo, que ha recordado que Planasa cuenta con 17 centros de producción en 11 países y tiene tres centros de investigación, donde se llevan a cabo distintos programas de mejora varietal en fresa, frambuesa, mora y arándano.
En este sentido, ha señalado que «es necesario reconocer el trabajo y el esfuerzo que supone un programa de mejora, sobre todo porque una vez que se obtiene una nueva variedad, tenemos que seguir investigando para que el sector continúe siendo competitivo y esté siempre a la última».
A este respecto, ha añadido que aunque la metodología que se emplea puede ser parecer sencilla, todo «se va complicando al estar inmerso en un entorno competitivo y, sobre todo, por la velocidad que se nos exige para el cumplimiento de los objetivos».
Para Miguel Ángel Hidalgo, los retos principales en la parcela de la I+D en los berries «es saber adaptarse a las tendencias que se avecinan, tanto de crecimiento como de especialización del propio sector», mientras que entre los condicionantes ha destacado las normativas legales que se aplicarán en un futuro en los distintos países y la utilización de los marcadores moleculares que se tendrán que introducir en los nuevos programas de mejoras.
También ha subido al escenario la abogada de Anove, María Serrano, para exponer ante el auditorio los derechos del obtenedor, haciendo hincapié en la importancia de contemplar las diferencias de legislación entre el país de origen y el de destino a la hora de exportar el nuevo fruto.

Fernando Záforas, de Fresas Nuevos Materiales.
Por último, Fernando Záforas y Juan Manuel Arenas, de Fresas Nuevos Materiales, han expuesto el trabajo de la empresa desde su creación por parte del sector en 1999. Según ha explicado el primero de ellos, la calidad de la fruta contempla los siguientes aspectos: uniformidad con colores brillantes, grados Brix elevados y constantes, sabor (azúcares/ácidos), resistencia al bruising y la larga vida postcosecha, “sin olvidar la productividad, los bajos costes de recolección y la tolerancia a enfermedades”.
Záforas, que ha señalado que FNM «es ya una empresa de referencia del sector, al suministrar unos 200 millones de plantas a los productores durante la campaña 2018/2019, y ocupar una cuota de mercado del 37,3%», ha elogiado las características de las fresas más populares que comercializan: Rábida (precoz), Primoris (da valor añadido) y Rociera (la más popular, con 145 millones de plantas utilizadas durante la última campaña)».
A nivel de nuevos productos, Fernando Záforas ha indicado que FNM está desarrollando una línea de fresa extraprecoz y tiene registrada ya una fresa de variedad de día neutro, la A13-27N-3. Mientras que en frambuesa, la variedad R15-21-5, primocane, es la que más destaca por su elevada producción en invierno, por su gran calibre, su buen sabor, la facilidad de cultivo y recolección y por su vida útil.
Igualmente, tras repasar las selecciones avanzadas y los ensayos realizados, Arenas ha detallado los desafíos que afronta la empresa: la diversificación de programas y líneas de investigación, la consolidación de su marca en el mundo y la ampliación del programa clásico de mejora, para lo que continuarán trabajando en el centro de investigación que pusieron en marcha en marzo del pasado año en El Rompido.
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